BAMBUSFERA, una cúpula sostenible

La arquitectura ligera y efímera ha sido uno de los campos de investigación y experimentación más interesante para arquitectos e ingenieros que siempre han intentado, con estructuras más ligeras y optimizadas, cubrir espacios lo más amplios posibles.

La necesidad de reducir la cantidad de material que se emplea en las estructuras no es un capricho. Cada kg de material que se utiliza tiene asociada una huella de carbono, que es proporcional a la cantidad de material que se emplea. Por lo tanto, un primer paso para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera es reducir la cantidad de material que se utiliza.

En este sentido la geometría de la cúpula geodésica, teorizada por el arquitecto e inventor Richard Buckminster Fuller, permite una muy eficiente distribución de los recursos, optimizando mucho los materiales requeridos para la cobertura de espacios amplios. Esta es una de las características que hace de la Bambusfera una cúpula sostenible.

A la hora de encarar la construcción de un elemento estructural desde la óptica sostenible, además de reducir cuantitativamente el material que se utiliza, hace falta que los materiales que se usan tengan la huella de carbono lo más reducida posible.

Los materiales que se emplean en la construcción, tienen la huella de carbono más o menos elevada. Las emisiones de CO₂ se originan durante el proceso de extracción, manufacturación y transporte de los materiales. También hay que considerar la colocación y el tratamiento del residuo o reciclabilidad una vez ha acabado su vida útil.

Para la construcción de estructuras ligeras, normalmente se emplean barras de acero, siendo este material el responsable de entre un 7 al 9% de las emisiones directas de CO₂ y consumo de combustibles fósiles del mundo. Para reducir la huella ecológica y para la construcción de la Bambusfera, Voltes hemos escogido el bambú como elemento estructural principal, minimizando el uso del acero solo a las uniones.

Se considera que el bambú, como el resto de maderas, tienen una huella de carbono negativa, es decir que absorben más CO₂ del que emitirán en su uso en la construcción. El bambú, en concreto, tiene una gran capacidad de retención de CO₂, siendo un recurso renovable siempre que provenga de bosques sostenibles.

Es un material natural, a la vez que resistente, duradero, flexible y que ofrece una gran esbeltez gracias a su forma tubular y un óptimo rendimiento dado por esta sección, idónea para esfuerzos de compresión que evitan el pandeo, lo cual hace que sea un material muy apto para construcciones sismoresistentes. Es por este motivo, que se conoce como “el acero natural”, un material que permite sustituir el acero en la mayoría de ocasiones y reducir drásticamente la huella ecológica de la construcción.

La construcción de espacios efímeros de estructuras ligeras para acontecimientos, puede contribuir a paliar los efectos del cambio climático apostando por estructuras sostenibles realizadas con materiales naturales. La Bambusfera es nuestra propuesta, te apuntas?